• Acuerdo Alfonsín-Sarney

    Por

    Sabrina Mary

A partir de la década del ́80 la región ingresa en una nueva etapa iniciada por la salida de las dictaduras. El proceso de reconstrucción del tejido social desgarrado por los abusos y atropellos a la dignidad y derechos humanos se encuentra enmarcado en el fortalecimiento de las jóvenes democracias que comenzaban en Argentina, Brasil, Uruguay y, más tarde, en Paraguay.

 

Estos países de la región, que luego conformarán el MERCOSUR, tenían por característica la debilidad institucional dada por el poder que algunos sectores pro-dictadura aún tenían. Al mismo tiempo, el relacionamiento con sus vecinos venía signado por la concepción bélica y armamentística militar que había significado el establecimiento de hipótesis de conflicto, es decir la configuración de escenarios en los que el otro era considerado una amenaza a los intereses nacionales y por tanto se precisaba estructurar mecanismos armados que pudieran responder a ello. Esta situación generaba desconfianza y recelo entre los Estados. Respecto a la economía, estas nuevas democracias heredaban una crisis económica derivada del endeudamiento externo y se enmarcaban en un contexto internacional donde los términos de intercambio se deterioraban y las divisas se drenaban de los países latinoamericanos afectando fuertemente su ya compleja situación.

 

Promovidos por los procesos democráticos y convencidos de la necesidad de unirse no solo para aumentar su peso en las negociaciones con el exterior –en lo que a la deuda externa respecta- sino para fortalecer sus propios gobiernos, Raúl Alfonsín (Argentina-1983) y José Sarney (Brasil-1985) inician las conversaciones para encontrar puntos en común e iniciar un proceso de acercamiento entre ambos Estados, hasta entonces distanciados. En consecuencia, las propuestas de cooperación que nacen en los encuentros de ambos mandatarios plantean la necesidad de conformar un proceso de integración a partir de la cooperación en sectores industriales específicos así como el establecimiento de lazos político-sociales. Esto recobra importancia cuando las construcciones de ambos países en relación con el otro estaban sembradas por la desconfianza y el temor ante la posibilidad de un ataque. El primer paso para cualquier proceso de integración y cooperación es el acercamiento para conocerse y reconstruir la confianza.

 

El 29 de noviembre de 1985, ambos presidentes inauguran el Puente Tancredo Neves –también llamadoPuente de la Confraternidad- que une físicamente las ciudades de Puerto Meira (Brasil) y Puerto Iguazú (Argentina). Este hecho es un hito porque representó un mojón de la unión real y física que se esperaba fortalecer entre ambos Estados, acercando a dos pueblosantes distanciados por una frontera. El día 30 de noviembre de 1985 firman la Declaración de Iguazú, dando el puntapié inicial para la cooperación e integración entre ambos países. Entre los temas abordados se plantearon la importancia de reforzar el poder de negociación de América Latina ante el resto del mundo, ampliando así su autonomía; preservar a la región como una Zona de paz; favorecer la cooperación e integración económica, enfatizando en las áreas de complementación industrial, transporte y comunicaciones; incentivar la cooperación en materia energética (gas natural e hidroeléctrico) así como obras de interconexión eléctrica; desarrollar la cooperación en el ámbito científico-tecnológico, en lo referente a metrología, forestación, actividades especiales, agricultura, comunicaciones, biotecnología y el uso pacífico de la energía nuclear –área de sensibilidad para la defensa y soberanía de los Estados.

 

La multisectorialidad de los proyectos de esta Declaración nos demuestra el interés por promover una integración profunda; es decir, la preocupación por temáticas no necesariamente vinculadas con el comercio pero que favorecen de manera conjunta albienestar de los pueblos y el crecimiento de las naciones.

 

En el mismo acto también los presidentes firman la Declaración Conjunta de Cooperación Nuclear (30 de noviembre de 1985) ya que consideraban que la ciencia y la tecnología nucleares tienen un valor trascendente para impulsar el desarrollo social y económico. En el texto indicaban que la cooperación binacional tiene un efecto multiplicador de los beneficios que recíprocamente pueden obtener del uso pacífico de la energía nuclear y que permite a los dos países enfrentar en mejores condiciones las crecientes dificultades encontradas en el suministro internacional de equipos y materiales nucleares. En este sentido, los presidentes reiteran su compromiso de desarrollar la energía nuclear con fines exclusivamente pacíficos; su propósito de cooperar estrechamente en todos los campos de la aplicación pacífica de la energía nuclear y de buscar complementarse; y su anhelo de que esta cooperación sea extendida a los otros países latinoamericanos que tengan los mismos objetivos. La paz, la seguridad y el desarrollo de la región podían, entonces, alcanzarse por medio de los acuerdos derivados de este acuerdo. Los presidentes realizaron sendas visitas a los dos países: Sarney conoció en 1987 los adelantos de Argentina sobre enriquecimiento de uranio (en Pilcaniyeu) y Alfonsín en 1988 visitó el Centro Experimental de Aramar y firmaron la Declaración de Iperó que buscó ampliar los mecanismos ya existentes y creó el Comité Permanente sobre Política Nuclear. Sobre esta base, en 1991 se creó la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC) para verificar el uso pacífico de los materiales nucleares que podrían emplearse, directa o indirectamente, en la fabricación de armas de destrucción masiva.

 

Los acuerdos entre Aflonsín y Sarney marcan de manera indeleble el inicio del MERCOSUR, vinculándolo a la paz, la amistad y el desarrollo por medio de la cooperación intra-industrial y en ciencia y tecnología.

 

En 1986 se firma el Acta para la Integración Argentino-Brasileña que implicó doce protocolos sectoriales relacionados con aspectos económicos, nucleares y aeronáuticos y que para el año 1988, con la firma del Programa de Integración y Cooperación entre Argentina y Brasil(PICAB) se ampliaría a 23 protocolos e incluiría, a partir de 1989, al Uruguay.

 

El PICAB se fundaba en los principios de gradualidad, flexibilidad, simetría, equilibrio, tratamiento preferencial hacia terceros mercados, armonización progresiva de políticas y participación del sector privado empresarial en la ejecución del programa. El mercado común se construiría por medio de acuerdos sectoriales y, en virtud de ello, se firmaron protocolos en las áreas de: bienes de capital, energía, biotecnología, cooperación nuclear, trigo, siderurgia, finanzas y transporte. El PICAB estableció un plazo de diez años para la eliminación gradual de las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio de bienes y servicios, la armonización de algunas políticas (como son los casos de aduanas, comercio y ciencia y tecnología, etc.) y la coordinación de políticas macroeconómicas (fiscal, monetaria y de capitales).

 

El Centro Argentino-Brasileño de Biotecnología (CABBIO) se crea en 1986, en el marco de estos acuerdos, con el objetivo de promover la interacción entre los centros científicos y el sector productivo. Sus acciones incluyen la formación de recursos humanos en biotecnología y el apoyo a grupos de investigación científicos y tecnológicos en las siguientes áreas: Salud, Agropecuaria, Ingeniería Bioquímica y Propiedad Intelectual de los productos de investigación. Sobre estos antecedentes, por ejemplo, la Reunión Especializada en Ciencia y Tecnología (RECyT) del MERCOSUR desarrolla una plataforma birregional para la investigación en biotecnología vinculada al agro.

 

Los acuerdos entre Aflonsín y Sarney marcan de manera indeleble el inicio del MERCOSUR, vinculándolo a la paz, la amistad y el desarrollo por medio de la cooperación intra-industrial y en ciencia y tecnología. Para Alberto Methol Ferré, esta alianza genera el primer gran Centro de Poder continental suramericano capaz de oponerse a los intereses de las grandes potencias mundiales. De allí la importancia histórica de estos acuerdos que han permitido restituir la confianza y proyectar cooperación e integración profunda en Suramérica.

¿Qué podés ver y leer?

El momento histórico de la firma de la Declaración de Iguazú, lo podés ver en: https://www.youtube.com/watch?v=dsO6HMgJGKs

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