• Bienes Comunes

    Por

    Livia Pérez Milani y Sabrina Mary

La grandeza de la Foresta Amazónica, la impresionante Cordillera de Los Andes, la inmensidad de los ríos de la Cuenca del Plata, la innegable fertilidad de sus tierras y la gran cantidad de recursos minerales son muestras de la riqueza y belleza de Suramérica. Esta importante biodiversidad, la capacidad de generar energía, producir alimentos y extraer minerales, son algunas de las posibilidades que nos brinda para pensar en el desarrollo de nuestros pueblos. Sin embargo, al mismo tiempo, presenta un gran desafío, para que tales recursos sean convertidos en agentes de desarrollo para los países de la región es necesario que sean explotados de manera sustentable y soberana. Según autores como Eduardo Galeano, la riqueza suramericana no siempre fue aprovechada de manera endógena, sino que fue usurpada y usufrutuada por intereses extranjeros cuyos objetivos no siempre benefician a los pueblos de nuestra región. En su Las venas abiertas de América Latina remarca que “la historia de Latinoamérica es la historia del despojo de los recursos naturales”.

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Los recursos naturales estratégicos suramericanos tienen una peculiaridad: no pueden pensarse en términos nacionales e individuales ya que, por lo general, son compartidos por dos o más países. Los recursos naturales son transfronterizos, lo cual hace que discutir la utilización y aprovechamiento de estos precise pensarse en clave regional.

 

En Suramérica podemos reconocer tres columnas naturales que la atraviesan y unifican:

la Selva Amazónica, con toda su biodiversidad y frondosidad, es compartida por Brasil, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Surinam y Guyana;

  • la Cordillera de los Andes que recorre el continente de Sur a Norte erigiéndose en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina;
  • el Río de la Plata, cuya desembocadura se encuentra al Sur pero es alimentada de afluentes que recorren el continente. Estos tres ejemplos ponen de manifiesto que los recursos naturales no respetan fronteras y nos llama a pensarlos ya no como elementos de división de nuestras cartografías, sino como símbolo y mojón de la unión entre los países.

 

Así, es posible notar la interdependencia entre los países y la necesidad que el desarrollo sea pensado de manera conjunta para que la preservación, utilización, explotación y usufructo de recursos en un país no afecte negativamente al otro. Además, tal como consideráramos precedentemente, el hecho de que los recursos no respeten los límites de las fronteras muestra la insuficiencia de pensar su protección, defensa y explotación de manera nacional: es un tema que requiere considerar a la región como un todo. La decisión de un Estado sobre la explotación de un recurso afecta directamente las posibilidades de otros Estados de poder aprovecharlo. De nada sirve la protección del recurso por parte de un Estado individualmente si el vecino no tendrá una política similar que permita su sostenibilidad.

 

El contexto internacional nos plantea otro desafío: la disputa global por los recursos naturales. La dimensión de estos recursos naturales en América Latina la coloca en el centro del escenario mundial como futuro espacio de apropiación y expropiación por parte de las potencias mundiales debido a la creciente escasez de estos en otras partes del globo. Esta situación pone en foco la preocupación por la constitución de Suramérica como un espacio geopolítico y geoestratégico, así como la necesidad de fortalecer el control de estos recursos para defender la soberanía e independencia de los Estados y la región en su conjunto.

 

Es en este marco, que los Jefes y Jefas de Estado y Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), plantearon un eje de trabajo transversal a todos sus consejos sectoriales con el objeto de establecer una Estrategia continental sobre los recursos naturales sustentada en una visión compartida que: “considere el enorme potencial que tiene la región suramericana, que es depositaria de ingentes recursos naturales de la más diversa índole, diversidad biológica y una invaluable riqueza cultural y humana”. En este sentido se ha avanzado sobre diferentes estudios que intentan comprender la complejidad de los recursos naturales, su tratamiento de manera coordinada entre los Estados, para poder pensar en un control suramericano y el andamiaje de políticas regionales que traten de manera similar a cada uno de ellos. Esta tarea no es sencilla, y ha tratado la vinculación de estos con a la industria, la salud y la defensa, comprendiendo que el desarrollo de nuestros pueblos sólo será posible en el acercamiento multidisciplinario y transversal hacia estos recursos naturales cada vez más estratégicos para el crecimiento regional y mundial.

 

Vemos así la importancia de la integración regional. La cooperación e integración permite conformar herramientas para que el aprovechamiento sea de manera conjunta y armónica, garantice una explotación ecológicamente responsable y contribuya al acceso de estas riquezas de manera sustentable y sostenible, para estas generaciones y las próximas.

 

En este sentido, es necesario destacar el desafío que implica esta cuestión, ya que se conecta con la propia noción de soberanía, por lo que en algunas ocasiones la explotación de recursos naturales puede ser fuente de conflictos y desentendimientos de carácter bilateral o regional. De cualquier manera, procesos de integración regional, tales como MERCOSUR y UNASUR, permiten acercar posiciones entre los países, construir consensos, resolver conflictos y pensar la explotación y defensa de los recursos naturales de manera conjunta, proponiéndose políticas que comprendan la complejidad que tienen los recursos naturales. Al respecto, UNASUR plantea que pensar la defensa de manera conjunta no es una pérdida de soberanía sino una sumatoria de esfuerzos.

 

El Dato

Con una superficie de casi 18 millones de kilómetros cuadrados y una población de 400 millones de habitantes la región posee el 28,9% del total de los recursos hídricos globales; reservas y producción de minerales combustibles/energéticos no convencionales y convencionales: el 19,5% de las reservas de petróleo crudo del mundo; reservas mundiales de minerales críticos: 90% del Litio, 95% de Niobio, 42% de Plata y 43% de Cobre; 5 de los 17 países megadiversos del mundo son suramericanos contando nuestra región con la mayor riqueza en biodiversidad del planeta.

¿Qué podés ver y leer?

Sumo Pontífice Francisco (2015) Carta Encíclica LAUDATO SI’ sobre el cuidado de la Casa Común. 24 de mayo del 2015. Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (2015) Estudio Suramérica 2025, Buenos Aires: CEED. Disponible en: http://www.ceedcds.org.ar/Espanol/05-DocInf/05-07-Recursos-Naturales.html CEPAL-UNASUR (2013) Recursos naturales en UNASUR. Situación y tendencias para una agenda de desarrollo regional, Santiago de Chile: CEPAL. Disponible en: http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/3116/S2013072_es.pdf?sequence=1

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