• LA EDUCACIÓN FRENTE A LOS DESAFÍOS DE LA INTEGRACIÓN

    Por

    Nicolás Arata

El devenir de América ha sido narrado incontables veces. En ocasiones, el relato dirigió su mirada sobre las diversas formas de ejercer la violencia. Desde la Conquista, con su devastador efecto sobre los pueblos originarios, pasando por la imposición de la cultura letrada y su política de borramiento de las epistemes y saberes locales, hasta la formación de repúblicas que consagraron a las oligarquías criollas sobre las masas populares, el continente fue objeto de una violencia sistemática e inédita. En otras oportunidades, la historia de América fue relatada como un largo e insondable proceso de incomunicación. Un objetivo de los relatos oficiales forjados desde la segunda mitad del siglo XIX consistió en impedir que los diferentes pasados de nuestros pueblos y sus memorias conectasen entre sí, reemplazando el diálogo entre aquellas experiencias vitales por un puñado de mitos fundantes presentados durante mucho tiempo como fatalidades del destino. Nacer, crecer y vivir en el conteniente representaba -para las grandes mayorías- una experiencia de la resignación. El tiempo latinoamericano fue interpretado también como el persistente despliegue de una relación pedagógica. Para esta forma de leer la historia, desde la llegada de los conquistadores la tarea de educar se edificó en torno a un vínculo asimétrico, distinguiendo tajantemente entre aquellos que eran portadores del saber y la cultura y quienes, en cambio, eran meras tabulas rasas (1). 

 

El valor de estas historias no sólo reposa en la exhumación de personas y experiencias rescatadas del olvido para ser difundidas y reivindicadas como parte de nuestra memoria colectiva; la importancia crucial de estas reconstrucciones reside en su capacidad para alimentar el caudal de fuerzas emancipatorias que trabajan para hacer de nuestra América un territorio más justo, democrático e inclusivo. El filósofo alemán Walter Benjamin lo advertía de un modo claro cuando afirmaba que, más que del sueño de las futuras generaciones liberadas, las batallas por la emancipación se nutren de la imagen de los antepasados oprimidos.

 

Esta publicación propone un acercamiento a América Latina y el bloque regional conformado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela como una unidad problemática. Las vías para desandar el estudio de las experiencias y los rostros de la identidad latinoamericana y mercosureña son múltiples. Hemos escogido una a través de la cual las personas y los hechos reconstruidos en estas páginas no fomentan una perspectiva monumental ni la búsqueda de un destino superior basado en una supuesta grandeza latinoamericana. La propuesta aspira a dar cuenta de un conjunto de ideas y hechos históricos que son expresión del trabajo solidario y cooperativo de hombres y mujeres que, desde distintas disciplinas y espacios de nuestras sociedades, contribuyen con ello al bien común de los pueblos.
Cuando se habla de integración regional no solo se piensa un conjunto de problemas interconectados; también se inventa un mundo. En la actualidad, la integración regional es un hecho alrededor del cual se aglutinan algunos de los procesos sociales más relevantes que tienen lugar en Latinoamérica. Las perspectivas que convergen en los proyectos de integración regional remiten a una tradición del pensamiento social latinoamericano que hunde sus raíces hasta perderse en los inicios del siglo XIX: son las ideas que moldearon los proyectos emancipatorios de las luchas por la independencia,  conducidos por José de San Martín, Simón Bolívar, Juana Azurduy, José Gervasio Artigas; son las inquietudes que se plasmaron en obras seminales del pensamiento latinoamericano, desde el Evangelio americano de Francisco Bilbao, pasando por el Ariel de Rodó, hasta el manifiesto liminar que dio origen a la Reforma del 18 en Córdoba y se extendió como reguero de pólvora por todo el continente; y son, por supuesto, los ensayos pedagógicos, desde las experiencias del caraqueño Simón Rodríguez en la Gran Colombia, hasta la forja de una pedagogía de la liberación, de matriz freireana.

 

Esta publicación se organiza alrededor de tres ejes que pueden ser vistos como ventanas desde donde introducirse al estudio de la integración regional identificando sus hechos, pensadores y conceptos:

 

– En acontecimientos se reconstruyen hechos históricos donde se ensayaron experiencias de integración regional. A través de ellos aposta-
mos a desnaturalizar la idea de que los procesos de integración regional son un bien en sí mismo, para postular que estas iniciativas dependen de las fuerzas políticas que las orientan y le dan sentido. Así, por ejemplo, la Guerra de la Triple Alianza o el Plan Cóndor son abordados como iniciativas de integración regional que pueden ser leídas en el marco de procesos de dominación geopolítica más amplios. Del mismo modo, las relaciones entre los países que integran el Mercosur han pasado por diferentes etapas que han redefinido -e incluso ampliado- la idea misma de Mercado común del sur. También están, por cierto, aquellos acontecimientos que marcaron el estrechamiento de lazos entre países (el acuerdo entre Sarney y Alfonsín) o una posición común frente al proyecto de un mercado común para las Américas (el no al ALCA en el marco de la IV Cumbre de las Américas).

 

– En conceptos organizamos un glosario de términos para abordar el problema de la integración desde marcos conceptuales renovados. Nuestro mundo está cambiando y para poder interpretarlo y enseñarlo, necesitamos repensar las palabras con las que lo nombramos. En algunos casos, puede ser asignándole nuevos sentidos a palabras ya disponibles (¿qué nuevos significados podemos atribuirle a la defensa y las fronteras en el contexto de un proceso de integración regional articulado desde estados que aspiran a la cooperación mutua?). En otros, se trata de reemplazar conceptos por otros que se ajustan mejor a los paradigmas que tomamos como plataformas para pensar las nuevas situaciones (¿por qué nos interesa hablar de bienes comunes donde antes se hablaba de recursos naturales?).

 

– En pensadores reunimos una serie de personas que desde diferentes países y disciplinas (la literatura y la política, la economía y la sociología, entre otras) reflexionaron -entre inicios del siglo XIX y principios del XXI- sobre los problemas y desafíos de la integración regional. Cada uno de ellos puede ser analizado en la singularidad de sus ideas o como expresiones de legados intelectuales más amplios en los que se reconocen tradiciones de los países de la región. A través de ellos esperamos identificar una serie de postulados y marcos teóricos desde donde mirar y hacer inteligibles nuestras realidades y sus desafíos desde una perspectiva que también es histórica.

 

La realización de estos materiales persiguió un objetivo general: multiplicar las iniciativas en favor de la construcción una ciudadanía regional. Las escuelas de nuestras patrias son espacios donde debe profundizarse el conocimiento de las historias, las ideas y los hechos que le dan a la región un carácter singular, único. Esperamos que estos materiales resulten útiles a los maestros y las maestras que compartan con nosotros la inquietud por mirar más allá de los marcos nacionales en una perspectiva pedagógica y cultural que busca asumir el pensarnos como bloque regional frente a los desafíos que nos propone el siglo XXI.

 

(1Tres autores latinoamericanos han realizado aportes ejemplares en este sentido.
Barbero, J. M. (2003): La educación desde la comunicación, Bogotá, Norma; Echeverría, B. (2006) Vuelta de

siglo, México, Editorial Era; Puiggrós, A. (2004): De Simón Rodríguez a Paulo Freire. Educación para la integración Iberoamericana, Buenos Aires, Colihue.