• La Reforma Universitaria de 1918

    Por

    Judith Naidorf y Daniela Perrotta

El temprano arribo de la universidad a América Latina, junto con los colonizadores, marcó la impronta hispánica que cumplió la función de formar a las elites o capas letradas criollas que rigieron la vida colonial. La primera universidad creada en América Latina fue la Universidad Santo Tomás de Aquino fundada en 1538, hoy día la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, ubicada en Santo Domingo, República Dominicana.

 

Su característica profesionalizante y su mirada occidental han impregnado hasta nuestros días el modelo de cada universidad fundada desde entonces. Todos aquellos intentos que representaron de innovación o de vanguardia han tenido cabida y han sido relevantes siempre y cuando no cuestionaran sus saberes válidos y validados por el horizonte colonial/moderno, capitalista y eurocentrado/eurocéntrico.

 

La reforma universitaria que impulsó el movimiento estudiantil de Córdoba, en Argentina, en el año 1918 buscó promover e introducir una mirada latinoamericana de en la universidad, una apertura a los nuevos pensamientos renovadores de la época relacionados con la democracia, la vinculación más cercana de la universidad con el pueblo y los problemas sociales, la introducción del paradigma científico positivo imperante y un cuestionamiento a una universidad estática, dogmática, burguesa y vergonzosa, que percibían incapaz de dar respuesta a las problemáticas de la sociedad del momento.

 

La visión de la universidad latinoamericana de principios de siglo XX la comparten intelectuales como Mariátegui (1928) en Perú, quien al respecto afirmó:

 

…Y la juventud tiene de nuevo la sensación de frecuentar una Universidad enferma, una Universidad petrificada, una Universidad sombría, sin luz, sin salud y sin oxígeno, una gélida, arcaica y anémica academia, insensible a las grandes emociones actuales de la humanidad, desconectada de las ideas que agitan presentemente al mundo. La Universidad […] es una universidad estática. Es un mediocre centro de linfática y gazmoña cultura burguesa. Es un muestrario de ideas muertas. Las ideas, las inquietudes, las pasiones que conmueven a otras universidades, no tienen eco aquí. Los problemas, las preocupaciones, las angustias de esta hora dramática de la historia humana no existen para la Universidad […] ¿Quién vulgariza en esta universidad deletérea y palúdica el relativismo contemporáneo? ¿Quién estudia la crisis mundial, sus raíces, sus fases, sus horizontes y sus intérpretes? ¿Quién explica los problemas políticos, económicos y sociales de la sociedad contemporánea? ¿Quién comenta la moderna literatura política revolucionaria, reaccionaria o reformista? En este caso, la actualidad mundial [a los catedráticos] los deja indiferentes. En este caso, la juventud tiene siempre el derecho de acusarlos de insensibilidad y de impermeabilidad. Nuestros catedráticos no se preocupan ostensiblemente sino de la literatura de su curso. Su vuelo mental, generalmente, no va más allá, de los ámbitos rutinarios de su cátedra. Son hombres tubulares, como diría Víctor Maúrtua; no son hombres panorámicos. No existe, entre ellos, ningún revolucionario, ningún renovador. Todos son conservadores definidos o conservadores potenciales, reaccionarios activos o reaccionarios latentes, que, en política doméstica, suspiran impotente y nostálgicamente por el viejo orden de cosas. […] Estos intelectuales sin alta filiación ideológica, enamorados de tendencias aristocráticas y de doctrinas de élite, encariñados con reformas minúsculas y con diminutos ideales burocráticos, estos abogados, clientes, y comensales del civilismo y la plutocracia, tienen un estigma peor que el del analfabetismo; tienen el estigma de la mediocridad. […] Al lado de esta gente escéptica, de esta gente negativa, con fobia del pueblo y fobia de la muchedumbre, maniática de estetismo y decadentismo, confinada en el estudio de la historia escrita de las ideas pretéritas, la juventud se siente naturalmente huérfana de maestros y huérfana de ideas… José Carlos Mariátegui, La crisis universitaria. Crisis de Maestros y de Ideas. Publicado en la Revista Claridad, Año I, Nº 2, págs. 3 y 4. Año 1928.

 

La Reforma Universitaria de 1918 fue una rebelión contra el orden oligárquico tradicional. Representaba una verdadera revolución que se extendía más allá de lo estrictamente académico y que cuestionaba los cánones políticos-económicos establecidos en la época. En el manifiesto de los estudiantes de Córdoba se sostenía enfáticamente la necesidad de rebelarse contra el principio divino que colocaba el conocimiento válido en el catedrático, en el profesor universitario, promoviendo así la perpetuación de cierta élite mediocre aislada del contexto en el que se formaba. Esta concepción desvinculaba los saberes con la población, inmovilizaba cualquier carácter creador y volvía extranjero el pensamiento de sus propios universitarios. La propuesta revolucionaria radicaba en un gobierno democrático, basado en la soberanía y el derecho de la comunidad universitaria para darse un gobierno propio, radicada principalmente en los estudiantes; al mismo tiempo, proponía el acercamiento a autores latinoamericanos.

 

Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resulto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana. Manifiesto Liminar

 

Este movimiento extendió su influencia en toda América Latina, teniendo ecos en Uruguay, Chile y Perú, volviéndola parte de un cuestionamiento regional. Las ideas allí expresadas se adelantaron 50 años a la puja por unir a la universidad con los trabajadores y las ideas renovadoras del Mayo Francés. La juventud se movilizaba guiada por la fuerte convicción de formar a académicos pensando en Latinoamérica, disputando la utilidad del cultivo de conocimientos foráneos y ajenos, que no representan la cultura y características de sus propios pueblos. ¿Cómo puede pensarse un intelectual latinoamericano si no se cuestiona su formación? ¿Cómo puede darse respuesta a las necesidades latinoamericanas con anteojos europeos? ¿Cómo acercar al intelectual a la realidad de su país si se leen autores y pesadores extranjeros?

 

A partir de entonces, esta Reforma se constituye en la bandera de lucha de varias generaciones de jóvenes latinoamericanos para conquistar sus demandas de libertad de cátedra, libre elección de autoridades, cogobierno democrático, reforma de los sistemas de enseñanza, apertura ideológica, autonomía y apertura de las universidades a sus pueblos. Las características principales de la Reforma pueden ser resumidas en los siguientes puntos:

  • Institucionalización de la participación estudiantil en los consejos universitarios en un sistema tripartito incluyendo profesores y alumnos en un co-gobierno.
  • Vínculos con la política estudiantil y la política nacional para movilizar la universidad hacia la solución de los problemas económicos, sociales y políticos.
  • El énfasis en la extensión universitaria, particularmente con cursos para trabajadores para el desarrollo fraternal del proletariado.
  • Educación libre, concebida como un instrumento que promueve la democratización en el acceso, expandiendo la inclusión de cuadros académicamente calificados para el reemplazo de la universidad elitista, oligárquica y arcaica del siglo XIX por una universidad de masas.
  • La defensa institucional de la autonomía respecto del Estado.
  • La institucionalización de los mecanismos de defensa para proteger la libertad académica incluyendo la implementación de la libertad de cátedra y el pluralismo académico para romper el monopolio de los catedráticos.
  • Promoción de ideas nuevas, métodos innovadores de enseñanza, cambios en el sistema de evaluación, clases optativas, investigación original, rechazo del dogmatismo reemplazando la teología por el positivismo.
  • Concursos públicos para cubrir los cargos docentes, exámenes de competencia y promoción de los profesores sobre la base del mérito.
  • La ampliación y diversificación del entrenamiento profesional a través de nuevas escuelas profesionales.
  • Entendimiento de la vida universitaria como una verdadera experiencia comunitaria, a través del fortalecimiento y desarrollo de la proporción de profesores de tiempo completo y estudiantes de tiempo completo.

 

El Dato

En 1916 alcanzóla presidencia Hipólito Yrigoyen a través del sufragio universal masculino. Mientras las clases medias participaban activamente de la vida política, la Universidad de Córdoba conservaba sus características elitistas y clericales obturando la participación estudiantil.En 1917 se suprimió el internado en el Hospital de Clínicas dependiente de la Universidad, desatando el descontento de los estudiantes cordobeses que solicitaron a las autoridades universitarias reverla medida. El Consejo Superior resolvió no considerar ninguna solicitud. En respuesta, los estudiantes declararon una huelga general y pidieron la intervención del gobierno nacional. Yrigoyen nombró interventor a José Nicolás Matienzo, quien propuso democratizar el estatuto universitario, declaró vacantes los cargos de rector y decanos de las facultades y dispuso un nuevo sistema para la elección de las autoridades. No obstante, los estudiantes permanecían excluidos del proceso de elección. El 15 de junio de 1918 el movimiento estudiantil tomó la Universidad frente a las irregularidades en la elección que colocaban como ganador al sector más conservador. El 17 de junio se dio lectura al Manifiesto Liminar, redactado por Deodoro Roca y publicado unos días después en La Gaceta Universitaria.

¿Qué podés ver y leer?

La Universidad Nacional de Córdoba tiene una sección especial dedicada a la Reforma: http://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/historia/reformaMariátegui, J. (1928) La crisis universitaria: crisis de maestros y crisis de ideas, en Revista Claridad, Año I, No 2. Ribeiro, D. (2006) La universidad nueva: un proyecto. Fundación Biblioteca Ayacucho. Ministerio Popular para la de Educación Superior. Venezuela. TünnermannBernheim, C. (2008) Noventa años de la Reforma Universitaria de Córdoba (1918-2008), Buenos Aires: CLACSO. [Disponible en: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/buscar_libro_detalle.php?id_libro=39&campo=titulo&texto=universitaria%5D

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