• Ruy Mauro Marini (1932-1997)

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    Sabrina Mary

Ruy Mauro Marini es un pensador brasileño y un intelectual militante que formó parte de una generación preocupada por interpretar y transformar la realidad social de América Latina. Nacido en 1932, su vida se encontró marcada por el exilio y las dictaduras militares, así como por la preocupación de superar las desigualdades sociales en América Latina y Brasil. Su interés por la región lo llevó a advertir que la mayoría de los estudios sobre la temática provenían de Estados Unidos y Europa, impulsándolo con mayor determinación a producir un pensamiento latinoamericanista.

 

“Hay que advertir, en efecto, que no es sólo al nivel de las relaciones entre los países industrializados que el proceso de integración imperialista alienta su propia negación. Eso se da, principalmente, al nivel de las relaciones entre esos países y los pueblos colonizados, y reside allí sin duda el factor determinante que lo encamina hacia su frustración. La exportación de capitales en dirección a esas naciones impulsa, de hecho, el desarrollo de su sector industrial, contribuyendo a crear nuevas situaciones de conflicto, desde dos puntos de vista —interno y externo— y a propiciar una crisis que altera las condiciones mismas en que se procesa esa industrialización”

 

Marini escribió ensayos y textos en los cuales intentó dilucidar el rol de Brasil en la región, así como las características de su política interna, lo que lo llevó a describir a la política exterior aplicada a partir de la dictadura militar de 1964 como subimperialismo; de esta mirada se desprendió una imagen de Brasil como centro de poder intermediario construido en relación con los Estados Unidos y proyectado hacia América Latina y especialmente al Atlántico. Esta posición implicaba no sólo expandir sus mercados externos, sino intervenir en las políticas internas de otros Estados, como Uruguay, Bolivia y Chile, y elaborar hipótesis de conflicto con sus vecinos.

 

La necesidad de comprender y transformar la realidad latinoamericana llevó a la intelectualidad brasileña a analizar y estudiar las circunstancias económico-políticas de la región contraponiéndose a la propuesta de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) sobre la teoría desarrollista. Este movimiento, que dio inicio a la teoría de la dependencia, implicaba para Marini el abandono del enfoque institucional y jurídico de la política exterior latinoamericana, para focalizarse en las dimensiones económicas y de clases sociales (empresario, trabajador y burguesía) característicos del sistema capitalista según el marxismo. En Dialéctica de la dependencia (1973), Marini se preocupó por desarrollar las características, desde la teoría marxista, de la relación de América Latina con el resto del mundo; considera que la situación de América Latina responde a un capitalismo sui generis solo comprensible por las características del sistema a nivel interno y externo. América Latina, después de su independencia, se insertó en el marco de una división internacional del trabajo que determinó el desarrollo de la región, colocándola en una relación de dependencia/subordinación respecto de los países desarrollados. La debilidad latinoamericana para imponer los términos del intercambio a los Estados desarrollados favoreció el deterioro de su posición comercial.

 

Tras caracterizar la posición que ocupaba la región en el mundo, Marini planteaba la realidad interna de los Estados. La economía agroexportadora latinoamericana separaba la producción de la distribución de lo que produce, esto quiere decir que el consumo, las necesidades y las características del trabajador latinoamericano no interferían en la capacidad del empresario agrícola para colocar sus productos en el mercado mundial. No importaba lo que demande el trabajador puesto que la producción iría a parar a los grandes centros de poder (Marini definió este proceso como la superexplotación del trabajo).

 

Marini estudió el periodo post-guerras mundiales, cuando tuvo lugar en América Latina el proceso de industrialización por sustitución de importaciones. Nuestro autor señalaba que este tipo de industrialización no logró generar una demanda más amplia y solo respondía a las necesidades ya existentes. Luego, el proceso de industrialización de la región incorporó una segunda característica: la dependencia de las inversiones extranjeras directas, ahora bajo la égida de Estados Unidos. En suma: el proceso de industrialización no generó procesos autonómicos sino mayor dependencia del sistema financiero internacional, frente al cual Marini promovía la creación de un espacio económico más amplio, capaz de adecuarse a los requerimientos derivados de las modernas tecnologías de producción. Esto no se puede entender empero, como pasó en la década de 1960, como el simple agregado de espacios económicos relativamente dinámicos, pequeñas islas en el océano del subdesarrollo en que se sumerge la región. Por lo contrario, supone la construcción de una nueva economía, basada en la incorporación de amplios contingentes de población al trabajo y al consumo, mediante una correcta asignación de las inversiones, una verdadera revolución educacional, la supresión de las elevadas tasas de superexplotación del trabajo y, por ende, una mejor distribución del ingreso. Este proceso de integración no solo es económico sino político, puesto que el desarrollo de cada Estado es imposible de manera aislada, es necesario construir superestructuras políticas con efectivo poder de negociación frente a las potencias.

Un Hecho

El exilio fue una experiencia común y compartida por gran parte de los intelectuales latinoamericanos durante el siglo XX. La clandestinidad, la censura y la persecución sufridas por Marini ilustran cómo las dictaduras latinoamericanas de los años ́60 y ́70 apuntaron a desarticular un movimiento latinoamericanista que luchaba por la emancipación de nuestro continente y su pueblo. El golpe de estado en Brasil de 1964 encontró a un Marini interiorizado en la teoría política marxista y comprometido a transformar la realidad latinoamericana. Fue desplazado de su cargo, secuestrado por la Marina y entregado al Ejército. Si bien se libró rápidamente del encarcelamiento, se vio obligado a vivir en la clandestinidad viendo cómo sus compañeros caían en manos militares. Esta situación lo llevó a alejarse de su tierra y asilarse en México, comenzando lo que sería un extenso recorrido por América Latina. Recién en 1979, tras la recuperación democrática, fue amnistiado y pudo regresar a Brasil, cosa que hizo en 1984. Allí, acompañó la llegada al gobierno de Fernando Henrique Cardoso, otro de los teóricos brasileños de la dependencia, poniéndole fin a un exilio que duró casi veinte años.

¿Qué podés ver y leer?

Recomendamos visitar la página dedicada a Ruy Mauro Marini en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde encontraras sus memorias y escritos: http://www.marini-escritos.unam.mx/Marini Ruy Mauro (2015) América Latina, dependencia y globalización, Buenos Aires: CLACSO http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/buscar_libro_detalle.php?id_libro=1034&campo=autor&texto=marini Documental: Ruy Mauro Marini e a dialética da dependencia, realizado por la Editora Expressão Popular e Escola Nacional Florestan Fernandes: https://www.youtube.com/watch?v=ww4_HoY-UYAhttps://www.youtube.com/watch?v=ww4_HoY-UYA

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